Textiles ayacuchanos llegan a las mejores tiendas de Lima y el mundo

Cuando Macedonio Palomino y su esposa Luzmila Huarancca empezaron trabajar con el CSE-Ayacucho, faltaban experiencia cumpliendo con pedidos, encontrando compradores y manteniendo consistencia en sus diseños en fibra de alpaca y lana. Más aun, como negocio informal, carecían de oportunidades para sacar créditos y crecer. El CSE-Ayacucho les ayudó en formalizarse, seguir las tendencias del mercado y mejorar la calidad de sus tejidos y bordados. Ahora su empresa Artesanía Wari Urpi cuenta con una red de unas 300 bordadoras y tejedoras en seis distritos pobres de Ayacucho y ha construido un nuevo taller que cuadruplicó su capacidad de producción. Con los contactos con compradores facilitados por el CSE-Ayacucho, el señor Macedonio ahora trabaja con varias exportadoras para exportar los distintos diseños ayacuchanos a Chile, Colombia, Australia, Francia, Alemania y Estados Unidos; en el Perú, vende en Saga Falabella y la cadena de tiendas de aeropuerto, Café Britt.
Entrevista:
Según el emprendedor señor Macedonio, la organización y capacitación proporcionadas por el PRA facilita que su empresa Wari Urpi cumpla con sus pedidos. “Estamos ya capacitados… Hay un grupo estamos obligatoriamente en tejido. Otro grupo estamos organizado en plano. El otro grupo está en puro bordado. Todos están con sus propios trabajos para cumplir su pedido para que salga la misma calidad de producción”. Para Fabiana Rupay, una tejedora de la comunidad San Rafael, el mercado es clave para su ingreso: “Cuando yo trabajo muy bonito, tengo muchos pedidos”.

